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"Morirán, moriremos quizás muchos... ¡Qué importa! También mata el hambre, el sol, la sed, la peste, y hasta la gripe. ¡en marcha cruenta caerán, caeremos quizás muchos! ¡Qué importa! Adelantes, pues, por encima de las tumbas. Cuando las tierras, las almas son estériles, la sangre, el abono humano las hace fecundas" Federica Montseny, Pueblos míseros y heroicos de España, El Luchador, 1932.

lunes, 11 de abril de 2011

Como decir que la palmo

Después de tomarme un ibuprofeno caducado he visto de cerca la muerte y también el agua del water porque me tuve que agachar y todo. La experiencia mortal me ha hecho reflexionar, entre vomito y vomito, sobre los distintos modos que tiene la gente de decir la palmo.

Empecemos por el obrero con aspiraciones de mejorar su estatus. Por supuesto ve que no puede hacerlo en vida por mucho que diga el sistema con lo cual dice: "voy a pasar a mejor vida".

La persona harta de sus vecinos que ve la muerte cerca no puede decir sino: "me voy al otro barrio".

El gremio de condcutores de autobús, metro y otras formas de transporte púdico, fiel a su condición, dira "me quedan dos viajes" y si duda entre un mes o algo más dirá, "me queda una 50/30".

Los periodistas, esos grandes profesionales y esas tías cada vez más buenas, afirman que "me quedan dos telediarios". Ahora bien, depende que canal, un telediario con toda la publicidad que te meten puede significar una vida muy longeva, con lo cual habría que substituir "me quedan dos telediarios" por "me queda un boletín, un avance y una careta de salida".

El deportista, la persona activa, el dopado por culpa de las presiones de su oficio, afirma que "he estirado la pata".

El borracho dice "me queda un quinto, con suerte una mediana".

El trabajador de autopista considera que "le queda un peaje".

Al jurista, persona de leyes, tramposo empedernido, afirma que "le queda la sentencia del Supremo".

El hombre del tiempo o la tía buena que se pone delante de un mapa con un escote que hace que sólo veas sus dos isobaras, dice que "pasada la borrasca viene la calma".

Los banqueros, financieros y otro tipo de ladrones, explican que "les quedan un par de acciones o que están a punto de bancarrota".

El pescador que "ya está todo el pescado vendido".

El racista dice que "lo ve todo muy negro".

El músico, no confundir con la gente que sale en OT, afirma que "me quedan dos acordes".

El que lo tiene claro y que siempre ha sido puntual, dice sin titubeos "ha llegado mi hora".


El que no se ve capaz de vivir sin someterse a una autoridad imaginaria, es decir el religioso, afirma "voy a reunirme con el señor" (Señoooooor goool de Señor).

El autor de novelas afirma que "solo me quedan los agradecimientos".

Un político, algo que sobra en general, dice "es mi última campaña".

Un sindicalista, especie en la lista roja amenazada grave de extinción y muy mal vista, expresa que "ya no me salva ni la huelga general".

Los anarquistas, alguien en quien confiar, sienten que "me quedan un par de expropiaciones y alguna que otra reflexión".

Los mineros dicen "empiezo a ver la luz al final del túnel".

Un estudiante lamenta que "se me acaba la beca".

El consejo de seguridad nuclear, la OIEA, Areva y otras entidades lamentables que están contaminando nuestro mundo, no lo saben pero les queda menos que "la vida media del polonio 214 (16 x 10~5 segundos)".

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