Que tiempos aquellos en los que las fechas eran completas. Eran unos pocos días en los que sucedía algo extraordinario para el devenir de la historia, humana claro. Ahora en cambio tenemos mil abreviaturas: 11-S, 11-M, 15-M... y nuestro próximo en llegar 20-N. Ya hablamos como robots. Realmente no veo a los merovingios de la época de Carlomagno diciendo el 25-D como fecha en que el susodicho se cornó emperador.
Ahora más que fechas históricas parece que juguemos a barcos y al final nos hundiremos porque no nos quedarán casillas.
No todos los días merecen ser recordados y el 20 de noviembre de 2011 será un ejemplo. No va a pasar nada extraordinario aunque la cobertura mediática, la propaganda electoral y los discursos de cambio milenario nos saturen la cabeza. Simplemente va a haber el cambio de un partido macro a otro partido macro. Y YA ESTÁ. Seguirá habiendo un modelo democrático parlamentario con un rey vitalicio y una constitución anticuada. Seguirán habiendo leyes que recorten prestaciones sociales, se seguirá lastrando el estado del bienestar y los pobres se harán más pobres y los ricos más cabrones. Quizás la televisión pública será un poco más rancia, la atmósfera será un poco más cargante y el medio ambiente lo tendrá un poco más jodido a nivel local.
Si todo va a seguir igual, ¿para que le llamamos 20-N como si fuera un día clave en la historia? ¿Van a desembarcar los aliados en Portbou? ¿se van a revisar las clausulas del tratado del Pirineo? No, simplemente se va a votar. Un modelo de democracia que está cada vez más gastado, con unos partidos en los que cada vez más gente no cree, excepto la burguesía más conservadora y rica, y sín escrúpulos ni moral.
El modelo de democracia para la mayoría se está agotando. La gente no se siente representada por los que salen a la tarima. Su excesiva apariencia en los medios los ha convertido en personajes mediáticos pero no en políticos, sino en estrellas de la imagen y la apariencia. No son más que apariencias y cada vez más gente se da cuenta de ello.
La gente más rancia, la burguesía, y toda la gente que vota es burguesa tando da el partido, lo hace por miedo. Puedo creer que durante la República y quizás durante la transición, al principio, había partidos populares, obreros, es decir de la mayoria de la población. Eran partidos con ideología socialista y de justicia social, fundados por gente humilde, no por burócratas, universitarios y economistas. Nuestra clase política actual sale de la clase alta, tiene sueldos de clase alta y viven como clase alta, son burgueses que nos quieren hacer ver que son necesarios. Y es por eso que les votamos porque creemos que son necesarios.
Por ello quiero mandar un mensaje a los votantes que creen que votan a la izquierda, a los que votan a opciones de derecha tan solo diré que me dan pena si son obreros o clase baja y que me dan asco si son ricos o burgueses. A los votantes de los llamados partidos de izquierda deberían dar un paso más y no votar por el bien de la democracia. Sería algo realmente formidable ver que tan solo sacan votos los partidos más rancios de derecha, demostraria que tipo de democracia hay en este país. Que se queden con esta democracia y no participemos en ella, entonces sí que el 20-N sería un día para recordar. Que los votantes de izquierda digan de una vez por todas que no necesitan a nadie que les organize la vida y no voten, que no voten por miedo, que no voten porque no ganen los otros.
Por cierto, el 20-N, sí que hay algo para celebrar que se murieron esos dos hijos de puta de Franco y José Antonio Primo de Rivera.
martes 15 de noviembre de 2011
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